Asqueroso, de mal gusto, demasiado excéntrico, son algunos de los calificativos que el Lamborghini Egoista ha recibido a un par de días de ser presentado. ¿Pero están bien basados esos comentarios?
Ayer hice algo que tenía mucho tiempo no hacía, me convertí de nuevo en un niño y comencé a ver el Lamborghini con una mente infantil. Por un momento me emocioné, tuve esa sensación de estar en un mundo de fantasía donde mi auto de ensueño era el Egoista. Su cabina monoplaza, su volante futurista, y hasta su retículo para apuntar lo hacían el auto perfecto.
Poco después lo empecé a comparar con otros autos de la misma altura, LaFerrari, McLaren P1, y el Porsche 918. Fue ahí que mi auto perfecto empezó a tener fallas. Aún en una mentalidad de niño, el Egoista ya no era para mi un auto, sino un juguete. Todo eso que lo hacía tan especial, es lo que lo estaba haciendo caer en picada de mi gracia. El diseño, la cabina, los accesorios, todo eso lo volvieron caricaturesco, un auto con el que fantasearía ser un super héroe, con el que lanzaría misiles, dispararía lásers, y viajaría al espacio, pero no mi auto de ensueño. No sería el auto que quisiera comprar cuando “creciera”, con el que soñaría todo el resto de mi infancia y juevntud. Al final me di cuenta que era un auto de fantasía que me gustaba porque era un Lamborghini.
Regresando a mi yo adulto, me puse a pensar en las personas que justifican a la marca diciendo que Lamborghini está buscando mantener su nicho de autos extravagantes y radicales, y que el Egoista y el Veneno hacen eso perfectamente bien. En mi opinión, el Sesto Elemento, el Aventador J, ellos si lo hacen perfectamente bien, los dos nuevos modelos cruzan la línea de lo radical y extravagante y caen en lo vulgar. Es como una mujer sexy y atrevida que un día comienza a vestirse como prostituta. Es sobreexplotar lo que haces bien hasta que lo haces mal. La idea está muy bien, la ejecución totalmente incorrecta.
Y luego viene el nombre, Egoista, el cual añade más vulgaridad al auto. En una época de donde no importa quien seas, sino el dinero que tengas, o a quien te jodas mientras saques dinero, le dieron al clavo al reflejar el concepto del auto en el nombre.
Sí, el Countach revolucionó al mundo y causó reacciones diferentes y opiniones encontradas. Pero Lamborghini está lejos de repetir la historia, tienen el concepto correcto y la capacidad de hacer las cosas muchísimo mejor, pero se están yendo por el camino equivocado.
Hoy veo mejor al Egoista que ayer, pero todavía está muy lejos de convencerme.
Lo he dicho muchas veces, necesitamos diseñadores que se arriesguen, que traigan nuevas ideas al aburrido mundo del diseño automotriz comercial. Pero esto ya es una exageración.
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